No hay 2 sin 3

De cómo una tontería lleva a la otra

Post sabadero

Qué mejor para un post de sábado noche que esta exhibición de Travolta en sus buenos tiempos, unido a la setentera música de los Bee Gees. ¡Loca me tenía este hombre en mis años casi infantiles! Esa chulería y ese contoneo travoltianos es que me podían, oigan. Nadie como él ha encarnado al chulillo fardón de discoteca. Por mi parte, debo confesar que llevo años intentando emular esos pasos de baile, pero, como era de esperar, estoy a años luz del virtuosismo del Maestro. En fin, seguiremos intentándolo…

Va para mi amigo Juan, el doble de Travolta en España sin duda alguna ;-)

 

Junio 21, 2008 Publicado por Tessie T | Posts de fin de semana | , , , | Aún no hay comentarios

Vendiendo en Internet los regalitos de tu “Ex”…

Descubro a través del diario 20 minutos (en una noticia algo antigua, cierto es) una página web que, tras una ruptura amorosa, facilita vender los regalitos que nos haya hecho nuestro “ex” durante el período de feliz (o no…) unión. La fórmula de Ex-Boyfriend Jewelry me parece de lo más práctica para aquellos/as a los que la visión del objetito en cuestión pululando por casa les cause cierto malestar tras la separación. Además, cada regalo en venta va acompañado de una descripción en la que el vendedor debe explicar la correspondiente historia del objeto, con lo cual se pueden imaginar la de momentos de catarsis y desahogo que se desatan ahí. Algunos no tienen desperdicio…

Si bien ya digo que me parece buena idea la cosa, espero, para bien del negocio, que no se encuentren con muchos espíritus prácticos como el mío. Una es de las que piensan aquello de “de perdidos al río”, así que lo de molestarme la visión de ese precioso reloj que me regaló “X”, pues va a ser que no… Además, si llego hasta el extremo de guardar hasta las entradas del cine y los billetes de avión por lo que me evocan, ¡cómo no voy a conservar los regalitos románticos! Ahora, si el regalito resulta que es feo de narices, ahí la cosa ya cambia. Romper con tu pareja resulta entonces la excusa perfecta para darle salida también a ese particular museo de los horrores “sentimental”.

Perooo, y dándole rienda suelta a mi vena surrealista una vez más, se me ocurre que… ¿qué pasa si vendes tus regalos ahí y tu nueva pareja, mira por dónde, da la casualidad de que los ve, los encuentra monísimos y recucos, es más, va y los compra, y luego retornan a ti de nuevo, en un macabro juego del destino amoroso? ¿Qué pasa entonces, eh?

¡Arrrgh!

Junio 21, 2008 Publicado por Tessie T | Actualidad Internet | , , , | Aún no hay comentarios

El rap de Josep Cuní en “Polònia”

Simplemente inconmensurable. Uno de los gags más logrados de “Polònia”, sin duda.

Noviembre 27, 2007 Publicado por Tessie T | TV | , , , , , | Aún no hay comentarios

Un teléfono móvil que detecta el mal aliento

Sí, como lo leen. Una ya sabía que los teléfonos móviles hacían cada vez más virguerías, pero esto ya es el acabose. Según leo en el diario 20 minutos, NTT DoCoMo, el principal operador de telefonía móvil de Japón, acaba de presentar esta semana un “Fitness Phone”, uséase, uno de esos móviles que te ayudan a estar en forma. Entre las muchas habilidades del aparatito, como medir el pulso o el número de pasos que damos al día, la que me deja sin palabras es la del “medidor del mal aliento”. Uno exhala hacia el teléfono y, ala, ya está al día de la calidad de sus efluvios bucales.

No crean, no, que ya le detecto a bote pronto varias utilidades al invento. Por ejemplo, sería de máxima eficacia en el caso de una cita en la que prevean que vayan a besar a alguien (si es que lo pueden prever, claro). En ese caso, antes del momento en cuestión (por ejemplo, después de finalizada la cena-homenaje que se hayan dado), el tema estaría en hacer un discreto “mutis por el foro” hacia el aseo más cercano y ponerse a exhalar como un loco/a, a ver si todo está en orden dentro de la boquita. Lo que ya me parece más difícil es hacer la misma prueba a nuestro partenaire sin pecar de descarado/a, pero algo se nos ocurrirá, es sólo cuestión de tiempo…

Ahora que, por lo que se ve, si uno/a tiene mal aliento, al menos la cosa queda en la intimidad, porque el medidor  parece silencioso. Imagínense ustedes que lo dijera de viva voz, ahí, en medio del autobús, a las 8 de la mañana: “Tu aliento huele fatal. No te has lavado los dientes hoy.”

Qué azoramiento, Dios mío…

Yo, de momento, creo me quedo con mi móvil sencillito, llámenme antigua. No respondo de mis actos ante uno que me diga que estoy gorda, que ando poco o que tengo mal aliento. Fijo que lo machacaba a la mínima, susceptible que es una…

Octubre 7, 2007 Publicado por Tessie T | Tecnología | , , , | Aún no hay comentarios

Un alma por 47,51 EUR

Leo en el diario 20 minutos que un caballero de Móstoles ha vendido su alma en eBay por 47,51 EUR. Según el vendedor, se trata de un alma ”completamente legal y con todos los papeles en regla”, tal como se acredita en el documento firmado que certifica la venta (ojo, con símbolo de autenticidad del cielo incluido), o sea que según parece el alma en cuestión está en bastante buena forma y ha pasado la “ITV almística”.

Viendo esto, me da que el diablo va a tener que replantearse sus argumentos de marketing para la captación de clientes y contratar a un buen consultor. Frases como aquella de “Todo esto te daré si postrándote me adoras” o promesas tentadoras como la de la eterna juventud corren el riesgo de quedarse obsoletas ante la simple realidad del libre mercado. Hoy hay quien vende su alma al mejor postor en una web de subastas y baratita, baratita.

Los tiempos cambian para todos.

Septiembre 8, 2007 Publicado por Tessie T | Actualidad Internet | , , | Aún no hay comentarios

Contorsionismo en el aseo

Siempre me he preguntado por qué demonios los aseos públicos para señoras son tan pequeños e incómodos. Ésta es una de las muchas dudas existenciales que me corroen, lo confieso. Algunos caballeros al leer esto pensarán quizás que menuda chorrada acabo de escribir. Bien, si tienen tiempo y ánimos, lean un poquito más y entenderán las razones de mis tribulaciones.

Voy a ponerme en el peor de los casos. Éste suele producirse en los lavabos de bares y centros lúdicos varios a altas horas de la noche. Resulta que, a esas alturas de la madrugada, una llega al baño y el primer contratiempo que tiene que sufrir es una inmensa cola, que suele desbordar la propia estancia del aseo en sí, con lo cual hay que quedarse esperando fuera, casi proclamando sin más remedio a los cuatro vientos que una está ahí porque, porque… ¡sí, se está orinando, como el resto de las 387 féminas que esperan con ella, qué pasa!

Tras un tiempo de espera incalculable, a todas luces largo dada la situación de emergencia, por fin llegamos al habitáculo del aseo propiamente dicho. Bueno, ahí es cuando a una se le cae el alma a los pies. La higiene acostumbra a brillar por su ausencia, claro, no podía ser de otra manera. Y resulta que ese día te has puesto tus supermegaestupendos pantalones de crêpe, deslizantes a más no poder, tampoco podía ser de otra manera. Ocurre también que eres una cómoda y una raca y no te da la gana de pagar 3 euros por el guardarropía, así que llevas tu bolso gigante (tenía que ser el gigante, no te podías haber dedicido hoy por el microbolso, claro que no). Con ojos de cordero degollado miras a la puerta a ver si hoy suena la flauta y en ese lavabo, oh, dioses, hay una percha. Nada. Ni percha ni puñetas, por no haber te das cuenta que no hay ni cerrojo, es el más difícil todavía. Así que armándote de paciencia infinita, y hasta donde la melopea te lo permite, empiezas lo que se llama en argot lavabístico “la sesión de contorsionismo lavabil”. El primer paso es arremangarse los megafashionpantalones de crêpe, que serán lo más de lo más, pero no paran quietos, los jodíos. Les das tres vueltas, hasta que se te ven los calcetinillos (por favor, que no se abra de repente la maldita puerta y me vea alguien de esta guisa). Seguidamente te pones el bolso colgado del cuello, cual San Bernardo en pleno acto de servicio, y desafiando a la tortícolis y a las leyes mínimas del equilibrio, adelantas el pie derecho para aguantar la puerta que se va entreabriendo sin el cerrojo. En posición tan inverosímil, procedes a la labor que te ha llevado allí. El tembleque de la pierna derecha amenaza con dejarte en el mayor de los ridículos, hay que darse prisa. Ya, ya casi está. Veamos, dónde narices está el papel aquí. Dónde, dóndeee. La mano derecha palpa que te palpa en el receptáculo supuestamente destinado al papel. He dicho bien, supuestamente. No hay ninguna duda ya, los astros se han confabulado todos en tu contra. Ahí no hay papel, ni nada que se le parezca remotamente. Tampoco podía ser de otra manera.

En posición tan poco decorosa, procedes a hurgar precipitadamente en el bolso que te cuelga por delante de la cara. Tenía que ser el megabolso el que escogieras hoy, justamente este bolso y no otro, piensas otra vez, y se te ocurre que lo tuyo en ese momento es una performance que ya querría Lina Morgan en sus buenos tiempos, porque la ubicación de las diversas partes de tu cuerpo es más que imposible. Como siempre ocurre, llega a tus manos el móvil, el billetero, el pintalabios, las llaves, hasta la tarjeta del bus, todo, absolutamente todo. Menos los kleenex, claro. No podía ser de otra manera.

Finalmente los encuentras. El sudor perla tu frente y encima alguna simpática señorita ya está aporreando tu puerta, porque se ve que tiene prisa la chica, fíjate tú qué cosas. Y te sale un gruñido ronco y gutural, no sabes ya si es que contestas a la susodicha o que te puede el dolor de la pierna culebreante y el cuello torturado por el peso del bolso. Rápido, rápido, rápido. Te compones el refajo, ubicas el bolso donde debe estar, bajas los pantalones y, de puntillas para no mancharte, sales con toda la dignidad que te permite el rostro enrojecido por el esfuerzo.

Y una vez fuera, te das cuenta por primera vez de que la antesala con los espejos, los secadores de manos y todo lo demás es enorme. E-nor-me. Metros y metros de espacio inutilizados. No puedes evitar maldecir al que diseñó aquello, una y mil veces. Esto SÍ podía haber sido de otra manera.

No me digan que no hay para mosquearse, ¿eh? Desde aquí voy a aprovechar si me lo permiten para hacer una encendida proclama: ¡Acabemos con el maltrato lavabil femenino, ya!

Septiembre 8, 2007 Publicado por Tessie T | Reflexiones | , , , | Aún no hay comentarios

La balda “Sbinking”, el soporte “Spratgen” y el tornillo “Sblinjan”

Parodiando, parodiando, nos llega este anuncio de “Movistar fácil”, y, mira por dónde, nos hace reír. Y no una vez, sino unas cuantas. Todo un éxito de los creativos, con frases logradísimas y una acertada elección de los protagonistas.

Y qué decir de la selección de nombres impronunciables. Por supuesto,  casi todos empiezan por “S”: la balda “Sbinking”, el soporte “Spratgen”, el tornillo “Sblinjan”, la tuerca “Stradon” y la puerta “Bletka”. Ahí es nada. Se entiende pefectamente la cara de consternación del caballero del anuncio, máxime cuando encima le dicen que “ya vamos mal” al no sostenerse la dichosa balda, después de sus denodados esfuerzos manuales.

Que levante la mano quien no se haya sentido identificado alguna vez…
 

Movistar fácil

Septiembre 6, 2007 Publicado por Tessie T | Anuncios | , , , | 1 comentario